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martes, 10 de abril de 2007

El Domingo de Pascua, se llevó acabo una merecida celebración en el Parque de la Cazadores Juarenses. El repentino frío que sorprendió a la ciudad desde el sábado, nos hizo pensar que nadie asistiría a la convivencia y de hecho, a las 12 del día, a situación estaba un poco triste.

Las grandes bocinas del equipo de sonido llenaban el ambiente con el “pasito duranguense”. Estábamos en espera de que el tiempo pasara y marcharnos de ahí. El frío al parecer nos había arruinado el día.

Había unos cuatro niños que se veían cerca, y cuatro jóvenes a la expectativa de que algo pasara.




De las bocinas salió un mensaje:

“Vengan vamos jugar un rato”.

Un juego simple, donde los integrantes deben tocar alguna prenda del color que se les indique. Todos juegan y nadie pierde.

De pronto, en el lugar se juntaron como 20 participantes que iban de los 4 a los 17 años. Bueno 35 si consideramos a quien escribe como un participante más. Familias se sentaron en las bancas a ver jugar al grupo y hasta vecinos salieron de sus casas para sumarse al convivio desde sus patios.





































El frío nos dio un respiro, el sol salió, y nos divertimos enormemente. Hicimos juegos en los que todo mundo participó, hasta a quienes sólo miraban, pues a la voz del “El Rey Pide” los niños y jóvenes salían corriendo para conseguir una credencial e elector, tres zapatos izquierdos, unas gafas obscuras, o lo que fuera necesario. El popular juego de las sillas lo combinamos con “lo que hace la mano hace la tras”y la mano salía a saludar a las personas que atentas a lo que sucedía se divertían tanto como los que jugábamos.





















El baile y el juego fueron la base para hacer uso del espacio que la comunidad construyó, usa y defiende. No perdimos la oportunidad de poner un periódico mural en la biblioteca que nos cerraron, y de hecho se adaptó un espacio a una cuadra del parque para que mientras agotamos las instancias legales, la biblioteca permita que la dinámica comunitaria siga en funcionamiento.




Hubo Baile

Temporalmente así se ve la biblioteca Kita Shiwe


No importa que el gobierno municipal nos cierre los espacios, como estrategia para callar a quienes no se dejan envolver en su ancestral práctica de Pan y Circo, y no importa que las dinámicas de gobierno parezcan sacadas de pasajes de la historia romana con Calígula o Nerón como emperadores. No importa cuanto tiempo tengamos que exigir que se respeten los derechos humanos. A fin de cuentas, sólo fortaleciendo nuestra vida comunitaria, educándonos como ciudadanos y siendo solidarios podremos caminar en la búsqueda de “una vida digna para todos y todas”

Trabajando y jugando en la nueva biblioteca